domingo, 24 de abril de 2011

Odiaba esto, me volvería loco si seguía encerrado, quería salir del castillo, estaba que echaba humos
-Alec, hijo mío, cálmate- hablo mi padre Aro, viva desde hace años con ellos, la familia Volturi, era el hijo perfecto de Aro, por axial decirlo, mi gemela su adorada niña, constantemente decía que cuando el salga, nos dejaría su trono peor yo no quería, el puesto que tenia me sentaba muy bien, era libre, rebelde nadie me decía nada. No me quejo la eternidad era buena, excepto estos días, no nos dejaban salir, especialmente a mí, por el hecho que había mucho sol, molesto por mis propios pensamientos Salí a grandes zancadas, de el salón, cerrando la puerta con un fuerte golpe
-¿A dónde vas hijo?- pregunto mi padre   
-Al infierno-musite bajo, aunque creo          que me oyó, fui a la parte trasera del castillo, en la cima más alta, donde tenía la mejor de las vistas, escuche como me buscaban, pues mi padre y hermana estaban preocupados, no iba a bajar, m recosté en la hierba todo l día, no tenía ganas de nada, me aburría, quería sexo y ninguna estaba disponible, Renata no llegaría hasta la noche, así era yo, de cama en cama, mí resguardo generalmente era Renata, pues las humanas no duraban, terminaba comiéndolas, he compartido cama con varias vampiresas, solo sexo, pero con ellas, era el sexo salvaje, alocado, algo que no tenía hace mucho…
Mi padre, siempre me decía –“hijo, la pareja es una parte especial, de la vida, es algo muy hermoso, compartir intimidad con esa persona, desearía que tu tuvieras una pareja”-decía un esperanzado padre, el sabia eso, pues lo compartía con mi madre Sulpicia, pero yo, disfrutaba, de mi vida, con solo sexo, no me imaginaba a mi enamorado, me da repugnancia, el amor, no se hizo para mí, yo lo odiaba y él me odiaba, mire hacia abajo ya allí se encontraban todos, baje de un salto, doblando las rodillas, todos se giraron para observarme, solo los ignore y me encamine hacia mi cuarto, cuando escuche que un gruñido gutural se acercaba a mí, se coloco frente mío y me dio una cachetada, sonora  y humillante
-Insolente, te buscamos por horas, y apareces ahora-me golpeo tan fuerte que me tumbo de rodillas, solo mire al piso, si no me controlaba, mataría a este imbécil, escuche, como parloteaban entre todos lo ocurrido, mire, a Caius,  y este tenía una sonrisa burlona, formada en sus labios, dio la vuelta con dirección a su esposa, me levante, corrí hacia él, y lo puse contra el suelo del cuello, un movimiento hacia y le arrancaba de un tirón, me agazape hasta su altura:
-Nunca más me vuelvas a tocar u olvidare que eres mi amo, dejare viuda a Athenodora-musite, enfatizando la palabra “viuda”, los solté, y camine hacia mi cuarto, en la pared, continua a mi puerta, con un vestido color negro, se hallaba recostada Renata, con su rubia cabellera que le alcanzaba los hombros, eso solo significaba una cosa, ¡Alec Volturi, tendría acción unos momentos!, me acerque, y la bese en los labios
-Renata, creí que no llegarías nunca-manifesté, colocando mis manos en su cintura
-Alec, este no es un lugar adecuado, para esto, debes agradecer, no llegaría hasta mañana por el mediodía, solo vine por ti cariño-musito devolviéndome el beso, la arrastre al cuarto que se hallaba frente al mío, de una patada  cerré la puerta, en la habitación se hallaban una mesa,  un par de sillas, la conduje a la mesa, y  la senté allí a lo que me envolvió con sus piernas, metí mis manos debajo del vestido, buscando su lencería, de un tirón la rompí, bajo mis pantalones y la subí mas a la mesa haciéndome lugar, para penetrarla
-Hazlo-pidió, así me gustaba dominarlas, la tome de las caderas y la penetre a la primera dio un gemido muy audible, sonreí, sentía que pegaba su cuerpo mas contra mí, como pidiéndome mas y mas, ya si lo hice hasta que alcanzamos el clímax, termine, me baje y arregle mi ropa y ella me imito, se acerco y me beso en los labios
-Fue muy placentero-dijo sonriendo
-lo mismo digo-mentí, quería acostarme con alguna nueva presa o ¿sentir amor?, sería una sensación bien extraña, ¡quítate eso de la cabeza Alec, no te enamoraras nunca, ni nadie se enamorara de ti!-me dije a mi mismo, vagaba por los pasillos, cuando oí que me llamaban
-Alec, Alec-llamo Sulpicia a mis espaldas, mi hermosa madre
-¿si madre?-pregunte
-Dónde estabas te he buscado de hace tiempo-se quejo
-Estaba por ahí-respondí, a lo que sonrió
-Tu padre, te necesita, en el salón antiguo, te espera-asentí y me tomo del brazo
-¿Ocurre algo madre?-pregunte, me miro con cariño
-¿Cuándo te enamoraras hijo mío?-preguntó con voz penosa
-Nunca madre, el amor no está hecho para mi, aparte no me interesa en lo mas mínimo-acote
-Pero hijo una pareja es muy importante, en la inmortalidad, tendrás con quien compartir tu amor, tu privacidad y tu cama-mi madre se preocupaba bastante por mi, pero no son cualidades, que vayan con mi estilo, le tome amabas manos donde plante un beso
-Mamma non ti preoccupare per me-dije para calmarla, corrí hacia el salón, abrí las puertas donde se hallaban los Antiguos; Jane, Félix y Demetri
-Ven acércate hijo mío-dijo Aro, Caius me miraba molesto, pues lo había echo esperar y Marcus estaba ¿ansioso? algo raro en el, quizás su esposa le daría una buena velada
-Que necesitas padre?-pregunte
-Tengo una misión para ti-hablo secamente, torcí el gesto, no quería ninguna ahora
-¿De qué trata?-
-Queremos que busques a una vampiresa y la traigas, tiene un don muy peculiar-“genial, debía andar de niñero, seguro será una neófita, esas son muy inexpertas en la cama”-pensé para mi, aceptaría solo por aburrimiento, en otra ocasión no lo haría
-¿A dónde debo ir a buscarla?-
-Al norte de Suiza, allí se encuentra la vampiresa, y no es ninguna neófita-acoto Marcus
-¿Viva o muerta?-bromee, Salí de allí y fui a mi cuarto, abrí las puertas de mi armario y de allí quite, lo que iba a vestir: Una camisa negra, un bóxers negro, un pantalón de traje negro, me arregle y ate la toga al cuello, me calcé los zapatos, corrí a la recepción donde Demetri me detuvo, el se hallaba con Heidi, ambos sentados en el sofá, tomados de la mano
-Alec, pequeño hermano, debes ir al Bosque Scatlé, ten cuidado y no te desvíes de la misión-musito Demetri, odiaba que me dijera pequeño, solo lo fulmine con la mirada, subí la capucha y corrí en dirección a mi destino, iba de lo más aburrido, tarde 10 minutos en alcanzar la frontera Suiza, otros 5 minutos en llegar a Scatlé, disminuí la velocidad, iba adentrándome al bosque cuando, a mis narices llego un aroma exquisito, lo inspire, mire de donde provenía pero la oscuridad y la espesa niebla no me dejaban ver, pero mis sentidos me decía que alguien se encontraba detrás de mí
-¿Te puedo ayudar en algo?-pregunto una voz a mis espaldas, me gire y respectivamente la de ese aroma dulce y embriagador era ella la que tenia frente mío, llevaba el pelo suelto, negro, caído en ondas, largo hasta su cintura, la piel pálida, como todo inmortal, sus ojos denotaban un toque pícaro y asesino, color carmesí, sus labios, finos, me daba una sensación de morderlos, vestía una larga falda, negra y una blusa de mangas largas, color rojo
-Sí, busco a alguien-conteste-Pero veo que ya la encontré –musite
-¿Para qué me necesitas?-esa vampiresa debía ser mía, me provocaba en todos los sentidos, ¿sería de mala educación poseerla aquí mismo?, “Alec, concéntrate”, la miré
-Mi nombre es Alec Volturi, y ¿tu cómo te llamas?-pregunte acercándome, curvo los labios en una media sonrisa, eso me distrajo un momento, me imaginaba jugando con ellos
-Me llamo Giulianna-declaro, “Giulianna, un nombre muy bonito, para una nueva presa en mi juego”

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Hola, aquí os dejo la primera parte no me sostuve las ganas de subirla, espero y os guste! :D

Dejéis comentarios...
  #Mel



3 comentarios:

  1. ola!!!
    me gusto mucho el cp porfa... siguela k eres buena.^.^

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  2. ola mel mia ay t deje mi blog ok tkm soy claudia

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  3. ahhhhh si se me olvido me guta muxo tu historia muy buena x cierto zorry x q me desconect en fb y no me despedi tkm lup ermanita

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